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  • Mora Melby

UN ACTO DE DIOS | AN ACT OF GOD


Juan 2:1-11


Señor Dios, gracias por la oportunidad de vivir en comunión contigo. Gracias por tu gran sacrificio que diste cuando viniste como hombre a la tierra y dejaste tu trono para revelarnos a Dios Padre. Jesús, que yo y los que leen esto vean la forma en que provees para nuestras necesidades y nos das honor en lugar de vergüenza ante el trono de Dios. Que tu nombre sea conocido en toda la tierra. En el nombre de Jesús, Amén.


Me pareció correcto comenzar este mensaje en oración porque Dios ha sido tan fiel con nosotros.


La otra mañana, me senté en el sofá de mis suegros mientras leía mi lectura bíblica diaria. Leí la conocida historia de cuando Jesús realizó su primer milagro convirtiendo el agua en vino. Si no has leído la historia recientemente te invito a leerla desde Juan 2:1-11.


La semana pasada nos mudamos a donde mis suegros por las últimas semanas en Costa Rica. Siempre me he sentido como en casa aquí, pero la semana pasada se convirtió oficialmente en un hogar para mí. Fue realmente surrealista vender la mayoría de nuestras posesiones y entregar el apartamento a nuestro arrendador. Vendimos artículos básicos como platos, cubiertos, sábanas y toallas. Vendimos o donamos tazas medidoras que conozco muy bien y nuestra lavadora que mantenía nuestra ropa limpia todos los días. Nosotros, por supuesto, teníamos muchas cosas que no eran necesarias y eran más fáciles de vender, pero también teníamos artículos regulares que en la actualidad son básicos para las necesidades diarias. Me encontré sintiéndome tirado entre vender cosas que sentía que eran necesarias para mí, pero después de pensarlo por un día me di cuenta de que no las necesitaba. También seleccionamos algunas cosas para conservar y ayudar con nuestra transición en Mongolia, como mi amada bandeja para hornear galletas o una camiseta de Costa Rica.


En el capítulo 2 de Juan, Jesús llama a los sirvientes en la boda de Caná para que sirvan algo que habían visto que era agua y no vino. Esto resultaría en una gran desgracia para la novia y el novio. Se consideraría que el novio no podía mantener a su nueva esposa y en su cultura esto era impensable. ¿Cómo no iba a proporcionar lo que su familia necesitaba? Aquí es donde interviene Jesús. Toma agua y la convierte en vino. Él toma lo que tenemos y lo convierte en honor. Nos toma en sus brazos con todas nuestras debilidades y fracasos y nos vuelve blancos como la nieve y presentables ante Dios. Cuando ponemos nuestra fe en Jesús, podemos confiar en Él porque Él está haciendo cosas impensables.


Alabo a Dios porque lo único que sé que llevaremos con nosotros a Mongolia es el regalo que Dios nos dio de la salvación. Su gran regalo de honor y restauración de nuestra relación con nuestro Creador y Señor.


Aemilii


John 2:1-11


Lord God, thank you for the opportunity to live in communion with you. Thank you for your great sacrifice you gave when you came as a man to earth and left your throne to reveal God the Father to us. Jesus may I and those who read this see the way you provide for our needs and give us honor instead of disgrace before the throne of God. May your name be made known in all the earth. In Jesus name, Amen.


It felt right to start this message out in prayer for God has been so faithful to us.


The other morning, I sat on my in-laws couch while I read my bible. I read the well known story of when Jesus performed His first miracle turning water into wine. If you haven't read the story recently I invite you to read it from John 2:1-11.


Last week we moved into my in-laws for the last few weeks in Costa Rica. I have always felt at home here but last week made it officially a home to me. It was truly surreal to sell most of our possessions and turn over our apartment to our landlord. We sold basic items like plates and silverware and sheets and towels. We sold or donated measuring cups I know so well and our washing machine that kept our clothes clean on a daily basis. We, of course, had many things that were not necessary and were easier to sell but we also had regular items that in today’s day and age are basic for daily needs. I found myself feeling pulled between selling things that I felt were necessary for me to keep but after thinking about it for a day realizing I didn’t need it. We also selected a few things to keep and help with our transition in Mongolia like my beloved cookie sheet or a Costa Rican jersey.


In John chapter 2, Jesus calls the servants at the wedding in Cana to serve something they had seen to be water and not wine. This would result in great disgrace for the bride and groom. The groom would be seen as not being able to provide for his new wife and in their culture this was unthinkable. How could he not provide what his family needed? This is where Jesus steps in. He takes water and turns it into wine. He takes what we have and turns it into honor. He takes us in his arms with all our weaknesses and failures and turns us white as snow and presentable before God. When we put our faith in Jesus we can trust Him for He is doing unthinkable things.


I praise God that the one thing I know we will take with us to Mongolia is the gift God gave us of salvation. His great gift of honor and restoration of our relationship with our Creator and Lord.


Aemilii


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